FRASES

"...Y NO HAY MAESTRO CIERTO Y AUTÉNTICO SI NO TRABAJA POR LA LIBERACIÓN DE LOS PUEBLOS"

ISAURO ARANCIBIA

(Congreso Nacional de Educación, Tucumán, Primera etapa, octubre de 1970).

martes, 21 de junio de 2011

Disertación Stella – Seminario Internacional sobre Evaluación Docente-Ciudad de Buenos Aires-, 2 de junio de 2011

         Buenas tardes a todas y todos, en primer lugar agradecer al ministro Bullrich por esta invitación hecha, no a mi persona, sino a la CTERA para que esté presente en este debate que por supuesto, para nosotros es un debate estratégico y no lo vamos a empezar a dar hoy, sino que lo venimos dando desde hace ya varias décadas. No sólo lo venimos dando desde las luchas todos los días en las escuelas y en la calle, sino también desde la producción de conocimiento, teorizando sobre el conocimiento que produce nuestro trabajo y el conocimiento que producen nuestras luchas. Por ahí especificar un poco de qué hablamos cuando hablamos de CTERA porque seguramente hay personas en el auditorio o que no son del país o que no tienen mucho conocimiento sobre nuestra organización, la CTERA es una confederación de trabajadores de la educación de la República Argentina que nace el mismo día en el que se produce el golpe de Estado en Chile, el 11 de septiembre del año 1973. Nace con un mandato histórico de no ser una organización corporativa que luche solamente por los intereses sectoriales de los trabajadores de la educación, sino que nace con el mandato histórico de pelear por el derecho social a la educación y por la garantía estatal del ejercicio real de ese derecho y además de una educación plural, solidaria, democrática, emancipatoria. Esto está escrito en la Declaración de principios de Huerta Grande de la CTERA, lo pueden rastrear allí. Actualmente tenemos 320 mil afiliados, tenemos sindicatos de base en todas las provincias y estamos muy orgullosos de nuestro trabajo en este campo, que es el campo de la producción de conocimiento y el campo de la producción de propuestas para sentarse a discutir tanto con los gobiernos, como con la academia, como con los medios, como con nuestras propias compañeras y compañeros en todas las escuelas, a lo largo y a lo ancho del país.
         En primer lugar, quiero sentar posición sobre el tema antes de comenzar algún recorrido y alguna argumentación en relación a la evaluación. Quiero decir con mucha claridad que la CTERA está reclamando una evaluación integral de los sistemas educativos porque en la Argentina hay veinticuatro sistemas educativos, a pesar de que existen –luego de muchos años de lucha- políticas directrices desde un ministerio estratégico nacional pero, evidentemente, cada provincia tiene su propio sistema educativo con sus particularidades y esto le otorga una cualidad muy particular a lo que estamos hablando, tanto en materia de evaluación como en cualquier otro campo que queramos estudiar, el curricular, el específico de la organización institucional, todo tiene la particularidad de cada sistema educativo. Cuando decimos una evaluación integral de los sistemas educativos, por supuesto que estamos incluyendo las prácticas pedagógicas y didácticas de los trabajadores y las trabajadoras de la educación, pero también estamos hablando de las prácticas institucionales, de las políticas socio-educativas, de los modos de implementación de las políticas públicas en educación porque muchas veces las leyes contienen articulados que son excelentes desde el punto de vista de la formulación normativa, pero que luego tienen enormes dificultades a la hora de implementarse a través de todas las cadenas que operativizan lo que son decisiones en materia de políticas públicas. Esto es algo sumamente importante de destacar para nosotros porque además, creemos que nuestro papel como organizaciones sindicales tiene que ser muy fuerte a la hora de lograr tener incidencia en relación a las políticas públicas. De ninguna manera, y no sólo ahora sino nunca, nuestro papel se limita a la discusión de salarios una ó dos veces al año, nuestro papel tiene que ver con que realmente podamos tener la capacidad organizativa, la capacidad de construcción de correlación de fuerzas, de formación de opinión y de construcción de propuestas que puedan tener una incidencia a la hora de la formulación y la implementación de las políticas educativas en todos sus niveles, desde el nivel central hasta el nivel áulico. En ese sentido, podríamos afinar algunas cuestiones: ¿de qué hablamos nosotros cuando hablamos de evaluar? Hablamos de relacionar objetivos propuestos con medios dispuestos y en ese sentido, nuestra verificación de logros y de obstáculos en relación dialéctica con objetivos propuestos y medios dispuestos, y por supuesto, esto situado y fechado, es decir, contextuado históricamente y geográficamente, como no podría ser de otra manera. ¿Para qué evaluar? Para poder modificar, para poder tomar decisiones correctas en relación a la modificación desde las prácticas áulicas hasta las macro políticas educativas en función de las verificaciones que hayamos hecho en relación a los procesos y los dispositivos de evaluación. ¿Cuándo evaluar? Permanentemente, por supuesto que hay momentos de fuerte condensación de alguna aplicación de algún dispositivo que tiene un espacio y un tiempo determinado, pero no nos cabe duda que la evaluación es permanente. ¿Cuál sería su modalidad en nuestra concepción? Una evaluación para ser tal desde nuestro punto de vista, para ser una evaluación que tenga que ver con la posibilidad real y concreta de producir transformaciones a la hora de haber detectado en nuestro diagnóstico cuáles son las debilidades y las fortalezas de nuestros sistemas educativos, además de ser permanente tiene que ser sistémica, no pueden estar en compartimentos estancos los distintos campos del hecho educativo a ser evaluado, tiene que ser necesariamente participativa, no hay modo de producir cambios si los actores del hecho educativo no se ven fuertemente involucrados desde el proceso de las definiciones, desde el diseño de los operativos, la aplicación, el análisis de los logros y las detecciones de obstáculos, y la formulación de las políticas de transformación necesarias a la hora de poder impactar realmente en los cambios y que se noten a nivel escuela, no que queden en grandes formulaciones que luego en las escuelas no se ha enterado nadie para qué sirvió esa evaluación que se hizo, cosa que nos sucedió durante un par de décadas con mucha fuerza. En ese sentido, cuando nos interrogamos acerca de con quiénes tenemos que trabajar esta evaluación, que la pensamos por supuesto integral, permanente, sistémica, participativa, y cuando decimos participativa no nos remitimos exclusivamente a los trabajadores y las trabajadoras de la educación, estamos hablando también de la academia, estamos hablando también de los estudiantes, estamos hablando también de las organizaciones de la sociedad civil. ¿Es una evaluación que tiene que ver con premios y castigos la que estamos pensando? De ninguna manera, deben ser evaluaciones no punitivas, sino que claramente sean formativas y nos permitan empezar a transitar esos caminos de transformación ya desde el mismo momento en el que se esté trabajando en la evaluación. Lo que he dicho hasta ahora es muy genérico, sí quiero focalizar un poco más en nuestro país; venimos viendo –no con sorpresa, pero lo venimos viendo con mucha claridad- cómo desde distintos medios de comunicación se ha intensificado una campaña muy clara –ya tiene varios meses-, la venimos viendo y en algunos medios, con una sistematicidad que ya tiene que ver con un nuevo diseño de suplemento de educación que todos los miércoles nos alerta sobre distintos temas, en donde se dice que se ha invertido mucho en educación en la Argentina, ahora tenemos 6.4 del PIB pero resulta que estamos peor que antes, no dicen ni siquiera igual, sino peor. Anoche veía en un programa político de la televisión, un diputado de la Coalición Cívica que decía, se ha invertido mucho más en educación y la educación está peor que antes, como esta es una prédica sistemática y que por supuesto persigue un objetivo político en tiempos electorales, y nosotros estamos absolutamente por encima de esa disputa porque lo nuestro es así antes, es ahora y va a seguir siendo así gane quién gane las elecciones aquí, en la provincia de Buenos Aires, en el Chaco o en la Nación, sí queremos hacer esta advertencia para que no nos compremos algunos discursos; no estamos en presencia de la misma educación, cientos de miles de niños y niñas y adolescentes que no estaban en las escuelas, están hoy en las escuelas y eso no es menor. Pero además recuperamos algunas prácticas pedagógicas y socio-culturales que desarrollan nuestras escuelas a lo largo y a lo ancho del país que deben hacerse públicas, cuando se habla de qué es lo público, lo público es lo colectivo, es lo que tiene que ver con el bien común y podemos nombrar –de esto nadie habla- escuelas técnicas que construyen en alianza con el INTI, sillas de ruedas para discapacitados, escuelas de Formosa que ganan un premio internacional porque inventaron un sistema de purificación de agua, cuestiones muy interesantes que se producen en relación al tema del cuidado del ambiente y de los cultivos orgánicos en nuestras escuelas agropecuarias. Cuestiones que tienen que ver con el arte, las orquestas, hace pocos días tuve el privilegio de estar presente en una actividad en la que una orquesta de setenta niños del segundo cordón del conurbano bonaerense, una de las tasas más altas de pobreza que todavía tenemos en nuestro país, interpretaban con una orquesta de cuerdas, producto de un programa específico, temas de todas clases de música, de todo tipo de géneros y esto hecho con una alegría, con una felicidad y con una pasión por parte de esos compañeros trabajadores de la educación que llevan adelante ese proyecto, que nos parece que cuando queremos llevar a la mesa de discusión, de debate el tema de la calidad, tenemos que poner todo esto adentro.
Después de haber explicado qué es evaluar para nosotros, cuándo, cómo, por qué, para qué, con quiénes, lo que tengo que decir además es que por supuesto, todo esto que describimos nada tiene que ver con las pruebas estandarizadas internacionales. Quiero tomar algunas referencias que no son de cosecha propia; el mismo PREAL, el Programa de Promoción de la Reforma Educativa de América Latina y el Caribe, que produce textos que seguramente todos ustedes han conocido y han estudiado, dice que las pruebas PISA están diseñadas para países de desarrollo alto, ni siquiera de desarrollo medio. Por otra parte hay una cuestión en relación a qué es lo que queremos evaluar, ¿solamente los resultados de lengua, matemáticas, sociales y naturales?, o queremos evaluar en serio si estamos educando, y cuando decimos educar decimos expandir, es  la definición de Connell de educación, expandir al máximo las capacidades de los sujetos para las prácticas sociales en todo el ámbito de la vida, de la vida individual y colectiva, laborales, políticas, individuales, artísticas, simbólicas; eso es educar. ¿Cómo miden esto esas pruebas?; imposible. Cómo podría ser medido, por ejemplo, qué prueba podría medir esa escuela de Melincué, provincia de Santa Fe, donde una compañera docente de historia y filosofía con sus estudiantes logró investigar y restablecer la identidad de dos jóvenes detenidos desaparecidos, enterrados como NN en el cementerio del pueblo y así sus familias poder identificarlos; ¿quién mide eso?, ¿cómo se mide eso? ¿Esto no tiene que ver con la formación, con la democracia, con la vida solidaria?, y además tiene elementos importantes en términos científicos, porque podemos pensarlo integralmente. Nos preocupa también esto, de qué manera lograr instrumentos de evaluación que den cuenta de una idea de educación que no sea meramente instrumental, que no sea meramente medir competencias para el campo del empleo asalariado, sino que tenga que ver con la posibilidad de que cada sujeto se inserte en su sociedad, produciendo subjetividad creativa en relación a lo propio y en relación al mundo que lo circunda, estamos hablando –nada más ni nada menos- que de esa cuestión. En ese sentido, creo que tenemos que ser –y los ministros hoy lo fueron- críticos, lo dijo el ministro Bullrich alrededor de construir indicadores propios para América Latina, lo planteó el ministro Sileoni también, cuestionando además la propia procedencia, no nos olvidemos que las pruebas PISA son diseñadas por la OCDE, la Organización de Cooperación para el Desarrollo, que es una organización de los países centrales, en su página de inicio uno de sus objetivos es la expansión del libre comercio en todo el mundo, ese es uno de los objetivos principales de la OCDE, por lo tanto, con ese sesgo es que diseñan los operativos de medición. De todas maneras, aun guiándonos por lo que dicen las pruebas PISA, fijémonos –y acá voy a hacer referencia al informe Mc Kinsey, que también seguramente ustedes conocen-, que hace un estudio comparativo de los diez sistemas más exitosos según el ranking de las pruebas PISA, entre esos diez sistemas más exitosos hay sólo dos países del G8, Canadá y Japón, ninguno del resto de los países del G8 están entre esos países exitosos en términos educativos, pero sí están Australia, Bélgica, Finlandia, Holanda, Nueva Zelanda, Corea del Sur y Singapur. En ese análisis ellos investigan qué fue lo que los hizo tan exitosos y por cierto, no fueron las pruebas estandarizadas de medición de la calidad, sino algunas definiciones políticas que tomaron en relación a una enorme rigurosidad en la formación inicial –compartimos plenamente-, a una apuesta muy fuerte en la formación permanente en servicio, cien horas anuales como mínimo, y a un acompañamiento muy fuerte en su desempeño de los docentes noveles, tiempos pagos de profesores experimentados acompañando a los docentes. Esos son los tres elementos fundamentales que esos sistemas más exitosos tienen como diferencial en relación a haber mejorado sus resultados.
         Me queda muy poco tiempo y no me voy a ir sin hacer una propuesta, nosotros tenemos una propuesta para hacer, siempre tenemos una propuesta para hacer; creemos que debería haber un gran programa nacional de evaluación integral de la educación, permanente, sistémico, que cada año entre el 15 y el 28 de febrero, en cada escuela del país de todos los niveles y modalidades, pusiera –previa formación de los equipos directivos para conducir este proceso, que tiene que ser un proceso de investigación y acción- a todos los colectivos docentes a definir y diagnosticar las problemáticas de cada una de sus escuelas en relación a repitencia, sobre edad, dificultades particulares en algunas de las áreas, características de la matrícula, tasas de asistencia de docentes y de estudiantes. Y en relación a este diagnóstico, muchas veces hay escuelas que tienen un colectivo docente de trescientos profesores, que ni se conocen entre ellos y que no tienen idea de lo que está pasando realmente en la escuela una fuerte toma de conciencia acerca de qué pasa en mi institución con todas estas variables, elaboración de diagnósticos, propuesta de metas y propuesta de definición de cuáles serían las cuestiones de la formación permanente en servicio que debe, necesariamente, estar garantizada por los Estados, nacional y provinciales, lo dice la Ley de Educación Nacional, como derecho de los trabajadores. Con instancias participativas de estudiantes y padres, y con un diseño de metas de corto, mediano y largo, y por supuesto, etapas de evaluación intermedia de las metas a alcanzar. Nosotros creemos que esto sería de un altísimo impacto social, pedagógico e institucional, y hacerlo concertadamente con los trabajadores de la educación que pretendemos participar en el diseño, en la implementación, en el análisis y luego en la formulación de propuestas. Creemos que de eso se trata la democracia participativa, no nos alcanza con votar cada dos años, queremos realmente ser parte de esta transformación integral en la cual se han dado pasos muy importantes, reitero, no empezamos a hablar de calidad hoy, hemos empezado hace muchos años y de hecho, cuando en nuestro país muchas escuelas se habían convertido en campos de refugiados porque el 60% de nuestros chicos estaban por debajo de la línea de la pobreza, estábamos nosotros ahí, poniendo nuestro cuerpo y sosteniendo la escuela.
Muchas gracias.

No hay comentarios:

Publicar un comentario